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Invitada: Margarita Murillo, psicóloga de sexualidad y adolescencia

Como decimos popularmente, las hormonas se alborotan al llegar la pubertad.

En esa etapa, los jóvenes comienzan a sentir el deseo de experimentar los besos, las caricias y mucho más allá.

Por ejemplo, en muchos colegios del país esta situación es pan de cada día. Las consecuencias de pasarse de cariñosos en edades entre los 14, 15 o 16 años es un tema que preocupa tanto a padres como educadores.

Es por eso que cuando las hormonas inquietas saltan a la vista, se deben tomar cartas en el asunto.

Los adultos buscan ser una guía pero muchas veces la conducta inadecuada inducida por las hormonas es más fuerte que la voluntad de algunos jóvenes.

¿Cómo manejar esta situación con los adolescentes? sobre este tema conversamos con la sexóloga Margarita Murillo.

Murillo asegura que este despertar a la sexualidad es algo natural que los padres muchas veces no saben cómo manejar.

No obstante, es una situación normal que todos los jóvenes deben enfrentar. “Es como del árbol que empieza a salir una flor y usted necesita verlo de otra  perspectiva”, explicó Margarita Murillo.

Es normal el miedo en los padres, pero lo ideal es que los muchachos sientan que los padres tienen un sentimiento de empatía.

Según la especialista, la “Alborotazon” no se puede tratar de eliminar pero sí se debe tratar.

Las personas se tienen que tomar tres factores en cuenta: corazón, cerebro y piel.

El punto de partida para los padres es que hay algo mal cuando los jóvenes se inclinan más hacia la piel.

Las conductas “alborotadas”, son aquellas en los que los jóvenes comienzan con los manoseos, los deseos de tener relaciones sexuales, entre otras cosas.

Los niños y jóvenes empiezan a tener sensaciones desde tempranas edades, lo importante es explicarle los cambios físicos que van a tener, luego los cambios emocionales. El joven no debe sentirse juzgado, por el contrario tiene que tener la libertad de expresar sus sentimientos en estos temas.