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Esta campaña presidencial rompe costumbres, tradiciones y la manera de encantar al votante.

Las grandes movilizaciones de fuerza y poder quedaron atrás.

La razón: un enfrentamiento de palabras, que no es nuevo, pero sí tomó protagonismo en estos últimos 6 meses.

Exposición de ideas, muestras de carácter y sobre todo, enseñarle a más de 3 millones de costarricenses la forma de ser de quien podría ser el próximo presidente de la república.

Los debates tomaron relevancia, no solo por la gran cantidad que se hicieron en todo el país, organizados por medios de comunicación, universidades y otras entidades.

Si no, porque dieron fe de quienes eran las personas que buscan la presidencia, detrás de una candidatura, anuncios de televisión o vallas publicitarias.

El último estudio del Centro de Investigaciones y Estudios Políticos de la Universidad de Costa Rica, con apoyo del Instituto de Estudios Sociales y Población de la Universidad Nacional da cuenta de su importancia.

La encuesta realizada a 1.200 personas señaló que el 33 por ciento de las personas se inclinó por un candidato después de ver los debates.

Dejando en segundo lugar programas de televisión y noticias.

Más abajo fue determinante las conversaciones con amigos y familiares. Luego las redes sociales. Y muy abajo periódicos, encuestas y programas radiales.

Los expertos coinciden en que el estudio muestra una realidad cambiante.

Pero no son las grandes propuestas las que convencen en esos foros. Los expertos y hasta los mismos electores coinciden que es el carácter y la forma de ser del candidato la que inclina la balanza para tomar una decisión.

Para los expertos, el estudio del CIEP así como los resultados de la primera ronda pueden interpretarse como una llamada de atención para los comandos de campaña.

Las redes sociales jugaron otro papel importante. Aunque no tuvieron suficiente poder de decisión como los ya mencionados debates.

Los periódicos, encuestas y programas radiales corren con la misma suerte.