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A 6 meses del referéndum de independencia en Escocia, el "sí" es minoritario

A seis meses del histórico referéndum, los partidarios del "sí" a la independencia de Escocia ganan terreno pero siguen siendo minoritarios...

AFP Agencia Hace 3/18/2014 7:37:00 AM

A seis meses del histórico referéndum, los partidarios del "sí" a la independencia de Escocia ganan terreno pero siguen siendo minoritarios frente a la coalición heterogénea de quienes quieren evitar la ruptura de Gran Bretaña.

Armados con eslóganes como "better together" (mejor juntos) o "UK OK", los tres grandes partidos "londinenses" partidarios del "no" -los conservadores del gobierno, sus socios liberales y los laboristas de la oposición- constituyen una alianza tan decidida como extraña.

David Cameron, primer ministro británico -garante de la unión de Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales en el Reino Unido- aceptó la apuesta de permitir un referéndum el 18 de setiembre con la esperanza de batir al jefe de gobierno escocés, el nacionalista Alex Salmond.

Si el instituto de sondeos Survation no se equivoca, a principios de marzo, el 39,3% de los escoceses eran partidarios de la independencia, el 47,6% de quedarse en el Reino Unido y el 13,1% no se había decidido.

"Sería verdaderamente increíble que Alex Salmond lograra la victoria", comentó uno de los autores del sondeo, Michael Marra, de la universidad de Dundee.

"Algo se ha movido", pero "es bastante modesto, y el bando del 'sí' sigue a la zaga", confirmó a la AFP John Curtice, analista político de la universidad escocesa de Strathclyde.

Los defensores de la independencia son desde hace 30 años un tercio del electorado, pero el margen "se estrechó un poco desde que empezó el año". El avance es de 2 a 3 puntos, si se hace la media de los sondeos publicados desde mediados de 2013, según él.

Peter Lynch, su colega de la universidad de Stirling, le da la razón: "hay una tendencia favorable al 'sí', pero pierden en todos los casos".

- Oro negro y oro ámbar -
Hará falta más para desanimar a Salmond, el resuelto jefe del partido separatista SNP (Scottish National Party), de 59 años, que dispone de mayoría absoluta en el parlamento de Holyrood desde 2011. "La esperanza vencerá al miedo", dijo Salmond, que sueña con liquidar el Acta de Unión con Inglaterra, que data de 1707.

En su libro blanco sobre el futuro de una Escocia independiente -670 páginas-, detalla su sueño: un nuevo Estado de 5,3 millones de habitantes comparable a Suiza, Finlandia y Noruega, perfectamente viable gracias al oro negro del Mar del Norte y al oro ámbar de las destilerías, el whisky.

Miembro de la Unión Europea, de la OTAN, desnuclerarizado, el país conservaría la libra esterlina como moneda y a la reina Isabel II como monarca. En la actualidad, la autonomía le permite gestionar la sanidad, la educación, la justicia y la administración del territorio.

La campaña electoral se aceleró en febrero, cuando el ministro de Finanzas George Osborne - prácticamente al mismo tiempo que los responsables financieros de los otros grandes partidos- desmintió a Salmond y dijo que los escoceses tendrán que elegir "entre la libra esterlina y la independencia" y que no habrá unión monetaria.

Luego, el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso estimó "extremadamente difícil, sino improbable" que una Escocia independiente entre en la UE.

A ellos les siguieron grandes empresarios de las finanzas y el petróleo -como los patrones de Royal Dutch Shell y BP o los directivos de la compañía de seguros Standard Life--, que expresaron su preferencia por el statu quo, por razones principalmente fiscales.

Salmond denunció "la peor campaña denigratoria de la historia moderna" y dijo que no le hacía falta un plan B sobre la divisa de una Escocia independiente porque tenía "planes B, C, D, E y F" para conservar la libra.

El analista Peter Lynch también cuestiona la ofensiva de Londres: "la élite rica explicando a distancia qué votar, no constituye necesariamente la mejor estrategia".

Según él, los electores tienen preocupaciones más apremiantes sobre empleo, educación y servicios públicos. "Lo que quieren saber, es si serán más o menos ricos" en una Escocia independiente.

- "Devolution +" -
David Cameron sacó su as de la manga la semana pasada. "Votar 'no', no es necesariamente votar 'no' al cambio", lanzó, dando a entender que transferirán más poderes a Edimburgo ("devolution", como le llaman a la descentralización), sobre todo en materia fiscal. "No como consuelo para Alex Salmond, sino con espíritu de justicia".

Los laboristas y los liberales están de acuerdo. Y no podrán defraudar, teniendo en cuenta que hay elecciones generales en 2015.

"Evidentemente, cuantas más promesas hagan los partidos unionistas antes del 18 de setiembre, más les costará dar marcha atrás", dijo John Curtice.

Y mientras tanto, quedan sin respuesta muchas preguntas sobre lo que ocurriría en caso de divorcio. Desde el reparto del petróleo del Mar del Norte, a la suerte de Tian Tian y Yang Guang, los osos panda del zoo de Edimburgo, un regalo de China al Reino Unido.