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CAMPANARIOS DE AZABA, 15 marzo 2014 (AFP) - En un encinar cerca de la frontera entre España y Portugal, el visitante descubre una imagen antigua: caballos salvajes, sin herraduras ni silla, trotando en libertad como hace siglos, antes de que los conquistadores españoles los llevaran a América.

Con el declive de la agricultura en España los campos se vacían, dejando lugar al regreso de especies salvajes, explican los ecologistas.

Así, en la reserva biológica de Campanarios de Azaba, en el oeste del país, se soltaron decenas de caballos Retuerta en los últimos dos años.

"Es un caballo formidable que se ha mantenido desde tiempos inmemoriales", pese a su peligro de extinción, afirma Carlos Sánchez, responsable del lugar. "Lo que estamos realizando es una recuperación de las razas más primitivas y más similares a las que antaño hubo", agrega.

Acariciando con el hocico el suave pelo marrón de su madre, un potro se amamanta antes de desaparecer entre los árboles con la manada.

"Estos animales los hemos soltado para que funcionen ellos solos, para que se manejen en el medio", dice el conservacionista Diego Benito. "No les damos alimentos. Simplemente los vigilamos y hacemos un poco el siguimiento dentro de los grupos, cuáles son los caballos dominantes, las yeguas que puedan estar embarazadas", agrega.

En total solo existen unos 150 Retuertas, identificados mediante estudios genéticos como una de las razas de caballo más antigua de Europa. Estos fueron traídos desde el parque español de Doñana, en el sur, único lugar donde existían previamente, para crear una segunda área de reproducción en Campanarios, donde ahora hay unos 50.

Esta reserva, que los caballos comparte con algunos buitres y vacas, está parcialmente financiada por Rewilding Europe, una iniciativa que busca incentivar el desarrollo mediante el retorno de la "vida salvaje" en varios países.

Los caballos que a finales del siglo XV llegaron de la mano de los conquistadores españoles a América, donde se cree que se habían extinguido hacía tiempo por la acción del hombre, pastaban en libertad en la España prehistórica, cuyos pobladores los inmortalizaron en pinturas rupestres como las de las célebres cuevas de Altamira.

Regreso de la vida salvaje

En los últimos años, "España ha mostrado un retorno muy interesante de la vida salvaje", con recuperación en el número de lobos, buitres y el amenazado lince ibérico, afirma Frans Schepers, director de Rewilding Europe.

El objetivo de esta ONG con sede en Holanda es convertir esta actividad en una oportunidad económica, para atraer visitantes y reavivar zonas rurales abandonadas.

Jon Teixeira, de 27 años, trabaja en la reserva de Campanarios plantando árboles, soltando conejos y dejando pollos muertos para los buitres.

"Me gusta que haya una reserva aquí porque así tenemos puestos de trabajo para la comarca, que hay mucho paro, y porque viene bien que haya zonas en las que no se caza, sino se van a extinguir todos los animales", afirma.

A casi 400 km de allí, en el norte de España, un grupo conservacionistas soltó hace unas semanas una manada de uros salvajes en una reserva cercana al yacimiento prehistórico de Atapuerca, donde los paleontólogos encontraron restos humanos de hace más de un millón de años.

En los próximos meses planean agregar al parque bisontes europeos y otras razas de caballos salvajes.

Los ecologistas esperan atraer así a los visitantes del yacimiento a un safari para ver a los descendientes de los animales que vivían en esta zona en la prehistoria.

"Ahí están en los yacimientos los huesos de los precursores de las especies de ahora", dice Fernando Morán, especialista en bisontes del parque. Estos "son los descendientes en la línea evolutiva", explica.

La reserva de Atapuerca no forma parte de Rewilding Europe, pero comparte sus objetivos.

"Es conservación de la naturaleza", pero también "tiene una parte turística, una parte de desarrollo y una parte de gestión de espacios", explica Morán.

"España es un país bastante más salvaje en términos generales que el resto de Europa. Se están quedando vacías muchas hectáreas que obviamente para animales salvajes son perfectas", concluye.