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La experiencia de integrar un equipo deportivo, y competir es invaluable  para los atletas.

Hay casos en los que esa experiencia es todavía más bonita porque se comparte con familiares en el mismo esquipo.

Desde la escuela eligieron el deporte que jugó su padre, el baloncesto.

Estas naranjeñas llaman la atención no solo por su habilidad en la cancha, también porque son exactamente igual de lindas, son gemelas idénticas.

Mónica Contretras, del equipo basquetbolista Naranjo, asegura que al principio es normal que las confundan pero a veces les llega a molestar.

Por su parte Verónica Contreras, dice que a ambas les gusta mucho ya que no es muy común ver gemenelas en los deportes.

Independientemente de ese vínculo especial que hay entre gemelas, la experiencia es diferente cuando se comparte con la familia.

“Mi familia siempre nos ha apoyado en el deporte, y eso es muy importante para nosotras”, dijo Verónica.

En el equipo de Cartago, son madre e hija las que viven la experiencia de los juegos juntas. Su entrenadora es también su madre.

“Tenemos una familia basquetbolista, mi esposo jugaba basquet, yo jugaba también. Todavía se sigue el baloncesto casi que se desayuna, se almuerza,..creo que le primer regalo en la casa para los chicos es una bola de básquet”, asegura Karla Calvo, entrenadora de Cartago.

Monserrat Martínez, basquetbolista, cometo: “ella más bien me exige más o a veces la veo como mi mama cuando debo verla como entrenadora, es difícil”.

En este caso la situación se maneja diferente,  aquí la clave es dejar a la madre en las gradas y en la cancha solo entrenadora.

“Por dicha tenemos al asistente, entonces cuando hay que llamar la atención, pues la asistente ya sabe que a ella le toca mi hija”, dijo la entrenadora.

Cuando la familia comparte estos momentos que crea carácter y fortalecen valores, el viaje es todavía más provechoso porque también se estrecha los lazos.