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La semana pasada don José Chacón estaba gritando y alentando a dos de sus cinco hijos, que jugaban baloncesto en Cañas Guanacaste, ayer le tocó apoyar a Tatiana, mientras San Carlos se enfrentaba a San José.

En Honduras, su esposa está con el hijo mayor, que representa al país también en baloncesto.

Esta familia vive la pasión de este deporte intensamente. La historia comienza con don José, basquetbolista desde el colegio, y luego entrenador, que por cierto entrenó a la que sería su esposa.

En diferentes momentos, sus cinco hijos se han convertido en basquetbolistas.

“Nunca ha sido por obligación, ellos siempre nos han apoyado en la decisión que tomemos”, expresó Tatiana Chacón.

Si ya un deportista en la familia demanda un sacrificio en el hogar, para ordenar horarios y satisfacer necesidades de todos, ¡imagínese con cinco!. Ellos lo han logrado solamente por ese amor que los une entre sí y al deporte.

Con la ayuda de familiares  y con mucha comprensión en el hogar han logrado desarrollarse como deportistas sin descuidar la familia y ni el estudio.

“Ha sido un balance muy grande, de sacrificios, de levantarse temprano de ir al colegio”, la joven deportista.

Los sacrificios valen la pena con sólo poder entregar el corazón en la cancha defendiendo los colores del pueblo sancarleño, tal como lo hizo ayer Tatiana, y como lo hicieron sus hermanos la semana pasada.  Esa adrenalina es invaluable.

Es más que un balón, más que un deporte, es una pasión que logra desarrollar en niños y jóvenes disciplina, es una pasión que logra unir familias.