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PLN vive sus horas más bajas, afirma agencia internacional

Las horas bajas que vive el partido tras el retiro de Araya no están cayendo bien...

Agencia EFE Hace 3/8/2014 4:52:00 PM

(EFE).- El Partido Liberación Nacional (PLN,socialdemócrata), el más tradicional de Costa Rica, se encuentra en sus horas más bajas de los últimos tiempos tras el retiro de la campaña de su aspirante presidencial Johnny Araya y el desgaste que ha supuesto gobernar dos periodos consecutivos.

Araya, quien fue alcalde de San José por más de dos décadas, anunció el miércoles su salida de la contienda que le enfrentaba con el candidato del Partido Acción Ciudadana (PAC,centroizquierda), Luis Guillermo Solís, con vistas a una segunda ronda electoral el próximo 6 de abril.

El proceso se deberá realizar de todos modos porque la Constitución Política prohíbe las renuncias a las candidaturas.

El histórico e inédito retiro ha causado diversas reacciones a lo interno del partido, desde las que califican a Araya con términos como valiente, hasta las que aseguran que debió dar la batalla hasta el final.

El PLN, fundado en 1951, ha gobernado en nueve de los 15 periodos presidenciales que se contabilizan desde entonces y solo en una ocasión había acudido a una segunda ronda, en el año 2002, cuando Rolando Araya, hermano de Johnny, perdió con Abel Pacheco del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC).

Las horas bajas que vive el partido tras el retiro de Araya no están cayendo bien en algunas de las principales figuras del partido como lo es el Premio Nobel de la Paz y expresidente (1986-1990 y 2006-2010) Óscar Arias.

Arias dijo a los medios locales que Araya no debió haberse retirado de la contienda, pero al mismo tiempo reconoció que era muy difícil que venciera a Luis Guillermo Solís.

Para el exmandatario, el actual Gobierno de la presidenta Laura Chinchilla, quien fue su vicepresidenta entre 2006-2010, ha sido el peor que él recuerde, ya que, a su juicio, no ha logrado satisfacer las necesidades de la población costarricense.

Arias emergió para las elecciones del 2006 como candidato y una suerte de salvador del PLN, que para esa época vivía una etapa de ausencia de líderes sólidos tras dos gobiernos consecutivos del PUSC con Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) y Abel Pacheco (2002-2006).

Todo indica que un panorama similar está afectando hoy al PLN debido al desgaste que suponen dos mandatos consecutivos, a lo que se une que el Gobierno de Chinchilla es el peor calificado por la gente en la historia reciente del país.

Sin embargo, también es claro que la imagen del candidato Araya no ayudaba mucho a su campaña, lo que quedó demostrado en la primera vuelta electoral del pasado 2 de febrero, cuando perdió por paliza en San José, donde fue alcalde.

Una encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la estatal Universidad de Costa Rica, daba cuenta el miércoles de que Solís tenía un apoyo del 64,4 %, mientras Araya apenas alcanzaba el 20,9 %.

Pero aparte de la aplastante diferencia, surgió un dato que confirma que la imagen de Araya pesaba muy poco en los electores a la hora de decidir su voto.

En el caso de Araya, el 21,4 % de los que dijeron haber votado por él en la primera ronda, afirmó que le dio su apoyo por tradición partidaria y el 10,7 % por la ideología del PLN.

Solo un 5,4 % lo hizo por la personalidad y forma de pensar de Araya y un 6,7 % por su propuesta de Gobierno.

Tampoco ayudó mucho al exalcalde de San José su promesa de devolver al PLN sus "raíces socialdemócratas", lo que supuso una acusación directa a poderosas figuras liberacionistas y a los últimos gobiernos del partido, que han sido tildados por los opositores como neoliberales.

El día que anunció su retiro de la campaña, Araya expuso como sus principales motivos que no contaba con recursos para revertir la tendencia al alza de Solís y que el partido realizó estudios de opinión que no le daban posibilidad de triunfo.

La gran interrogante que se abre ahora es de qué forma afectará la decisión de Araya al PLN y si hubiera sido mejor que continuara hasta el final, aunque con ello se expusiera a una derrota aplastante e igual de histórica que su retiro.