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Aunque suene a una frase trillada, para muchos atletas el hecho de estar ahí compitiendo, de tener la posibilidad de poner en práctica horas y horas de entrenamiento, ya es premio suficiente.

Con mayor razón cuando se sacrifican horas de descanso y a veces no hay dinero suficiente ni para ir a entrenar.

Un vecino de la Tigra de San Carlos es un ejemplo de esto.

Bryan Miranda, es un joven atleta que ha tenido que enfrentarse a la situación económica y condiciones sociales para poder llevar a cabo su sueño de competir en los Juegos Nacionales.

Su entrenador Limbert Araya es testigo del esfuerzo de Miranda y del sacrificio que ha implicado llegar a la victoria.