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Una gran parte de los costarricenses está acostumbrada a empezar la mañana con una taza de café.

Pero, ¿se imagina perfumarse con café? A Charlotte Robert se le ocurrió la idea en un viaje para aprender español en nuestro país en 1999. Poco después, decidió dejar a un lado la economía y seguir su sueño.

Los arbustos de café florean una vez al año, y es en una finca en Alajuela donde empieza la labor.

Las flores del café duran apenas dos días, por lo que más de 30 personas participan en la recolección.

Además, se debe hacer con mucho cuidado para evitar dañar el grano.

Este año, por ejemplo, se recogieron 150 kilos, que alcanzan para producir unos 80 mililitros de esencia que se convierten en 1.500 unidades de perfume.

La esencia de la flor del café se mezcla con otros aromas que resaltan su olor. Y se envían algunas muestras a Nueva York para verificar su calidad.

Doña Charlotte asegura que el resultado final es la esencia de Costa Rica embotellada.

El perfume se vende en países como Italia, Suiza y Holanda, en la página de compras por internet Amazon y en nuestro país se puede conseguir en la Librería Internacional.

Además, ya existen planes de hacer helados, queques y hasta sirope con la flor del café.