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Millones de litros de agua que representan una de las principales atracciones del turismo en Norteamérica, se han vuelto a detener.

Según lo reporta el Daily Mail, por segunda ocasión las cataratas del Niágara se congelaron, durante uno de los inviernos más crudos de los últimos tiempos en el noreste de Estados Unidos.

Se dice que el inmenso flujo de agua que pasa por este afluente puede soportar bajísimas temperaturas sin congelarse, pero las de lunes sobrepasaron esos parámetros.

Y es que ese día el termómetro marcó los 9 grados Fahrenheit (-12 grados Celsius), punto necesario para detener los 6 millones de metros cúbicos de agua que bajan cada minuto.

La ocasión anterior ocurrió en enero anterior, cuando un vórtice polar convirtió la cascada en hielo.

Se espera que derretimiento se dé en un corto plazo, incluso, a esta hora ya podría estar ocurriendo.