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Marco tenía 15 años, cuando el año pasado mostró su caso en un reportaje del programa 7 Días. Con su corta edad, padecía insuficiencia renal en un grado crítico.

Su enfermedad tan avanzada mostraba la magnitud de un problema que afecta a la provincia guanacasteca, y que aún sigue sin tener respuestas claras sobre su padecimiento en la población.

Hoy su muerte se une a la de cientos de personas que no tiene una causa clara de su padecimiento.

Un estudio de la Caja indicó que en este momento el 50% de los pacientes internados en el hospital de Liberia por insuficiencia renal no tienen una causa evidente de lo que provocó la enfermedad.

En Guanacaste existen 113 personas con insuficiencia renal por cada 100 mil habitantes. Triplicando la tasa de Cartago, que es el segundo con más insuficiencia renal del país.

En el 2010 se empezó a hablar de la posibilidad de que exista presencia de arsénico en el agua. Luego de varios estudios se encontraron zonas con niveles 20 veces por encima de lo permitido, como el caso de Barrio Hotel de Cañas.

O como el caso de Agua Caliente de Bagaces, donde existen niveles ocho veces por encima de lo aceptable para la salud humana.

Aunque no existen estudios concluyentes sobre la relación directa entre el arsénico y la insuficiencia renal, algunos médicos afirman que en la teoría esto sí se puede afirmar, pese a que son necesarios los estudios.

Actualmente, las comunidades siguen a la espera de soluciones. Acueductos y Alcantarillados se comprometió en agosto del año pasado a poner plantas de tratamiento en algunas zonas afectadas como Bagaces, para que en diciembre se encontraran funcionando.

Pero en este momento no se ha cumplido y parece que las labores podrán extenderse hasta un año más.