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Dicen que hijo de tigre sale pintado, y en el caso de don Edwin Solís, el dicho le queda a la perfección.

Empezó en el oficio de la panadería, gracias a su padre, hace 18 años, y decidió dedicarse a la chocolatería que lo ha llevado a crear verdaderas obras de arte.

Una por ejemplo, es una representación del Machu Pichu hecha con 400 kilos de chocolate.

Don Edwin representará el continente en una competencia mundial en noruega en julio, donde sólo los mejores son capaces de cumplir con todas las exigencias.

Las esculturas de chocolate se ven muy apetitosas y no podíamos dejar pasar la oportunidad de comprobar si en efecto son completamente comestibles.

Aunque es una gran responsabilidad representar al continente, basta con ver las obras de arte que ha creado don Edwin, para estar seguro de que dejará a Costa Rica y América muy en alto.