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Este año, el patinaje se estrena en los Juegos Deportivos Nacionales.

Es un deporte que, en un arranque cuesta porque hay que comprar el equipo, pero una vez que se tiene, va sobre ruedas.

Ayer, conocimos la historia de un joven alajuelense que, con mucho esfuerzo y la ayuda económica de su familia, ha logrado cosechar muchos éxitos en este deporte.

Hace  cinco años Kevin fue a patinar al salón con su hermana y descubrió una sensación inigualable sobre los patines.

Un amigo que conoció en el salón de patines, le invitó a entrenar en Alajuela.

Entre más grande es el obstáculo, con más fuerza y más trabajo hay que saltarlo.

Precisamente esto resume la historia de Kevin en el patinaje. Viene de una zona urbano marginal de Alajuela, en donde con costos el dinero alcanza para lo básico,  era imposible poder costear unos patines.

¿Cómo lo solucionó? Volviéndose indispensable para el equipo de Alajuela, entrenando todos los días después de clases, y los fines de semana a las 6 de la mañana.

En sus primeros Juegos Nacionales, logró dos medallas de oro, dos de plata y una de bronce.

Ese esfuerzo no solo fue reconocido por el comité, el resto de padres de familia también le brindan la mano, llevándolo a entrenamientos, preocupándose porque siga por ese camino de lucha y trabajo en su vida.

Ayer sumó a sus logros dos medallas de plata, una en 200 metros contrarreloj, y la otra en fondo de 5 mil metros con un cierre de infarto. 

Él tuvo dos opciones: rendirse ante las dificultades, y dejarse atrapar por un ambiente destructivo o entrenar día a día, y fortalecerse en la pista de patinaje eligió el segundo, y con esta decisión se convierte en un ejemplo para todos.