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Hace aproximadamente cuatro años, acompañamos a Gabriel cuando le pusieron la primera prótesis, luego de que le amputaran la pierna izquierda.

Hoy, el resultado de paciencia y esfuerzo se disfruta cada vez que este niño de un paso, algo que antes parecía imposible.

Decidió dejarse el cabello largo, prefiere ese estilo que el de cabeza rapada que lucía al año. Le encanta correr, brincar, y andar en bicicleta.

Cuatro años después Gabriel es feliz. El hueso de la tibia sigue creciendo, y cada año deben hacerle una cirugía menor para cuidarle el muñón.

Eso obliga a adaptar o cambiar la prótesis, y comenzar el proceso de nuevo.

Sin embargo, el cuidado oportuno de la familia y los médicos ha hecho que el proceso avance sin complicaciones, y que la rehabilitación de Gabriel sea rápida, con una buena dosis de paciencia y amor.

Además de lo físico, de verlo sonreír mientras anda en bicicleta y juega, él es un niño sin complejos, que sabe sobre su condición, pero que esta no lo determina.

En estos cuatro años, Gabriel ha demostrado que las adversidades se superan, y se dejan atrás.