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Dos jóvenes entre los 20 y 25 años, vecinos de Cóbado, Puntarenas, son los padres del pequeño que falleció en el Hospital Nacional de Niños el 15 de enero anterior.

Hoy su muerte es uno de los misterios que el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el mismo centro médico están investigando.

Porque así como lo dice en La Gaceta del 20 de febrero un médico de apellido Álvarado Jiménez, cirujano de cardiología y quien fue movido de sus cargo tras una resolución inicial de un procedimiento administrativo disciplinario que se lleva en su contra, figura como el principal sospechoso de haber cometido un hecho anormal cuando el pequeño de apellidos, Chavaría Ibarra, se encontraba con él  en la sala de operaciones del hospital. 

Además de eso la publicación de La Gaceta dice textual:  

Que además el medico no  elaboró ni presentó a su equipo colaborador en la cirugía un plan de corrección quirúrgica previamente establecido, a fin de tener una definición de la ruta a seguir en el abordaje del menor en la sala de operaciones. Y que presuntamente abandonó la sala de operaciones en el servicio de cirugía 3 ubicada en el cuarto piso del citado nosocomio.

Posterior haber recibido varias llamadas telefónicas que lo distrajeron de sus obligaciones y concentración quirúrgica.

El colegio de médicos indició que estas denuncias las conocieron por medio de la prensa nacional y que de su parte aun no tienen ninguna  investigación de oficio por el caso.

Desde el 13 de febrero la sección de homicidios investiga la situación, mientras la familia prepara la denuncia formal contra el médico tratante.

Porque durante todo el proceso desde que el niño ingresó a sala, ocurrieron hechos que  ahora mortifican a la familia y que las autoridades tendrán que evaluar.

En las investigaciones figuran los nombres de dos médicos cirujanos, quienes están suspendidos por el hospital desde que se denunciaron los hechos.