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Alfonso Cuarón tiene una cita con la historia

Su presencia en la lista es un hecho histórico...

Agencia EFE Hace 2/27/2014 8:22:00 AM

(EFE).- El mexicano Alfonso Cuarón parte como favorito para lograr el Óscar al mejor director, un reconocimiento que sería histórico, ya que se convertiría en el primer cineasta latino en conseguir la estatuilla dorada en esa categoría.

De no ser él el elegido, la Academia podría decantarse por el británico Steve McQueen, en lo que sería otra situación sin precedentes, ya que sería la primera ocasión en que un realizador negro consigue el Óscar al mejor director.

ALFONSO CUARÓN, un sueño cumplido

No se puede ser más favorito. En las últimas semanas se ha hecho con el Bafta, el Globo de Oro, el galardón del Sindicato de Directores de EE.UU. (DGA) y el del Sindicato de Productores de EE.UU. (PGA) por su trabajo en "Gravity".

Es su primera nominación en esta categoría, si bien participó en los Óscar anteriormente con el guión original de "Y tu mamá también" y el montaje y el guión adaptado de "Hijos de los hombres".

El éxito de "Gravity" en todo el mundo -más de 700 millones de dólares (algo más de 511 millones de euros) recaudados- es la recompensa a más de cuatro años de trabajo dedicados al proyecto, para el que tuvo que esperar a contar con la tecnología adecuada para mostrar las imágenes del espacio tal y como él deseaba.

"Quiero regresar a la vida", decía el de Ciudad de México a Efe recientemente. "Quiero poner a dormir en la camita a 'Gravity' y que mi preocupación sea llegar temprano a la escuela para dejar a los niños".

Lo tiene al alcance de las manos. No sin antes exclamar en el escenario del Teatro Dolby un "¡Ay, güey!" tan exultante como el que lanzó en los Globos de Oro. Cuarón soñaba con ser astronauta de pequeño. Ahora, está cerca de alcanzar el Olimpo del cine.

STEVE McQUEEN, derribando barreras

Su presencia en la lista es un hecho histórico. Sólo en dos ocasiones vio el Óscar asomarse a su parcela a directores afroamericanos: John Singleton en 1992 por "Los chicos del barrio" y Lee Daniels en 2009 por "Precious". Y McQueen, que también aspira a la estatuilla dorada como productor de "12 años de esclavitud", es la principal apuesta en las quinielas si fallara Cuarón.

El reconocimiento a su labor llegaría en un año en el que Hollywood ha sido testigo del éxito de varias historias centradas en personajes afroamericanos, como es el caso de "Fruitvale Station" -ganadora de la penúltima edición de Sundance-, el biopic "42" -sobre Jackie Robinson- o "El mayordomo" -sobre la vida en la Casa Blanca a través de los ojos de un mayordomo-.

A pesar de esto, hay más barreras que derribar. Sólo ha habido en la historia un director de fotografía afroamericano nominado al Óscar (Remi Adefarasin, por "Elizabeth").

Otro también fue candidato al mejor montaje (Hugh Robertson, por "Cowbow de medianoche"). En esta edición, John Ridley ("12 años de esclavitud") podría ser el segundo afroamericano en ganar el Óscar al mejor guión (tras Geoffrey Fletcher, por "Precious").

MARTIN SCORSESE, en pleno estado de forma a los 71 años

Tiene 71 años, pero nadie lo diría al comprobar la clarividencia, el desenfreno y la energía que desprenden las imágenes de "El lobo de Wall Street", para algunos la película más redonda del cineasta en los últimos 20 años.

Es su octava nominación en esta categoría tras "Toro salvaje" (1980), "La última tentación de Cristo" (1988), "Uno de los nuestros" (1990), "Gangsters de Nueva York" (2002), "El aviador" (2004), "Infiltrado" (2006) -por la que ganó el Óscar- y "Hugo" (2011).

También optó a la estatuilla dorada por los guiones adaptados de "Uno de los nuestros" y "La edad de la inocencia" (1993). Asimismo, logró una nominación como productor de "Hugo".

El neoyorquino, muy al contrario de lo ocurrido con los aclamados trabajos en las décadas de 1970, 1980 y 1990 con los que se labró su fama, se pondrá manos a la obra próximamente con "Silence", una producción encabezada por Andrew Garfield y Liam Neeson acerca de las dificultades de los misioneros jesuitas en Japón.

DAVID O. RUSSELL, y su particular "carpe diem"

El año pasado, su película "El lado bueno de las cosas" se convirtió en la primera obra desde "Rojos" (1981), que recibía candidaturas a mejor película, mejor director, mejor guión original y en todos los campos de interpretación, un logro que el cineasta repite ahora con "La gran estafa americana".

Russell, además, hace doblete por segundo año consecutivo como mejor director y mejor guión original -compartido con Eric Warren Singer-, un reconocimiento sólo al alcance de Billy Wilder, David Lean, Joseph L. Mankiewicz, John Huston, Richard Brooks y Woody Allen.

Es otro realizador que parece convertir en oro todo lo que toca últimamente, ya que con "The Fighter" (2010) estuvo a punto de enviar a los Óscar a todos sus principales actores, pero falló Mark Wahlberg (Christian Bale, Amy Adams y Melissa Leo sí fueron nominados). Para el futuro ya tiene en cartera otra cinta con su nueva musa, Jennifer Lawrence.

ALEXANDER PAYNE, lo extraordinario de lo cotidiano

Es su tercera nominación en este campo tras "Entre copas" (2004) y "Los descendientes" (2011). También fue nominado por el guión adaptado de "Election" (1999) y se hizo con la estatuilla dorada en esa categoría por "Entre copas" y "Los descendientes". Asimismo, obtuvo una candidatura como productor de "Los descendientes".

Su película, tan íntima y personal como las que pueblan su reducida filmografía, narra en blanco y negro la relación entre un padre y un hijo en una "road movie" que tiene como excusa el cobro de un inexistente premio de un millón de dólares. Ambos se embarcan en un largo viaje en coche desde Montana a Nebraska en donde fortalecerán sus lazos.

Es una nueva muestra del tipo de cine que le gusta a hacer a Payne, centrado en las relaciones humanas y en el paso de la vida, que casi siempre tiene recompensa en forma de nominaciones al Óscar para sus actores, como fue el caso de Jack Nicholson y Kathy Bates en "A propósito de Schmidt", el de Thomas Haden Church y Virginia Madsen en "Entre copas" o el de George Clooney en "Los descendientes".