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Es muy común escuchar: “Es una chiquita, va a tener que cuidarla más" o "es que los niños se defienden solitos con las niñas hay que ser más receloso".

Comentarios como estos son comunes, pero la realidad nos dice que los hombres, los niños  también son víctimas de abuso.

El silencio, la sociedad machista y el desconocimiento hacen que muchos hombres prefieran guardar su dolor, temiendo ser objeto de señalamientos o burlas, lo que acarrea graves consecuencias.

La historia de Pablo, no es tan ajena a la realidad como quisiéramos. Por casi 30 años él trató de esconder, no reconocer o quizás olvidar, los hechos que marcaron su vida.

Romper el silencio fue lo más difícil y recuerda que el decir la verdad le costó amigos y familiares, pero le hizo ganar libertad.

Pablo formó parte de un grupo de terapia para hombres que fueron víctimas de abuso sexual cuando niños. La fundación casa abierta ofrece espacios para la terapia.

La evidencia de que un niño está siendo abusado o ha sido abusado sexualmente no es siempre obvia y ya sea por temor o vergüenza muchos niños no cuentan lo sucedido.

Las consecuencias del abuso sexual infantil afectan a los niños y a sus familias de manera inmediata y estos efectos pueden continuar presentes en la vida de los sobrevivientes.