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Una prueba de hombría, un paso a la mayoría de edad y finalmente, una competencia.  La halterofilia también tiene su historia.

Competir por ver cual persona levanta la mayor cantidad de peso, es tan antiguo como la humanidad; desde siempre, la gente se ha visto fascinada por las proezas físicas de los grandes héroes y semidioses.

De acuerdo con la enciclopedia británica,  las antiguas tribus de los territorios que ahora son Grecia, Escocia, Suiza, Alemania y el país vasco, tenían ritos de masculinidad, en los que levantar pesadas piedras servía para marcar la llegada de la edad adulta y, lógicamente, para competir. Algunas de estas piedras, aún existen, grabadas con el nombre de la primera persona que logró levantarlas.

Las competencias aún persisten hasta nuestros días.

Ya en épocas más modernas, competencias más formales, se presentaron gracias a los esfuerzos de hombres como Eugene Sandow, considerado por muchos como el padre del físico culturismo, aquí en imágenes de hace 101 años.

Él y otros como el luchador George Hackenschmidt, promovieron las competencias de levantamiento de peso, durante sus numerosas presentaciones en ferias, teatros y villas de finales de siglo 19 e inicios del siglo 20.

Para 1896, los primeros juegos olímpicos de la edad moderna, ya incluían el levantamiento de pesas.

 En esa época, se realizaban modalidades de levantamiento con una y dos manos. Además de tres tipos de levantamiento, el arranque, el envión y la prensa; este último fue abandonado en 1972.

Otro cambio importante, fue la incorporación de las mujeres en competencias oficiales a inicios de la década de los 80's.

Pioneras como Judy Glenney, quien comenzó compitiendo contra hombres de manera extraoficial, abrieron camino para que la halterofilia fuera accesible a mujeres.

El primer campeonato oficial femenino, se realizó en 1987 y no fue sino hasta 1997, que el comité olímpico internacional aprobó la participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos.

Las mujeres, levantaron este pesado estereotipo y así, continuó desarrollándose la historia de la halterofilia, hasta nuestros días.