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Ian está cursando el cuarto grado de escuela y durante estos años ha sido un alumno destacado aunque mucho se lo debe a su madre.

Cuando tenía cuatro años, Ian daba señales de tener déficit atencional, o al menos eso parecía,

Sin embargo doña Ana no se quedó con lo que parecía, y decidió indagar a fondo.

Al preguntarle y observarle más, se dio cuenta que Ian no escuchaba bien y que los problemas auditivos suelen confundirse con déficit atencionales.

Se tiende a pensar que la sordera es total, y no puede haber sorderas parciales  y esas son las más difíciles de detectar.

Sin importar la edad o el grado de pérdida de audición, el tratamiento debe ser inmediato  aunque signifique echar a la basura prejuicios sociales.

La atención temprana les facilita su desarrollo intelectual y emocional  esté atenta a las señales.