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La pequeña Jésica fue a visitar a las 2 primeras personas, después de su madre, que vio al nacer hace un mes.

Ya era de noche, y su madre Marisol comenzó a sentir las molestias,  cuando se está a escasos 400 metros de la frontera con Nicaragua, el tiempo es oro y en este caso, no dio a tiempo para que Marisol fuera trasladada a un centro de salud.

Antes que la Cruz Roja, llegaron los policías Charlie Mejía y Omar Díaz, dejaron la pistola y las esposas guardadas, y se pusieron a terminar de atender el parto.

Este tipo de historias de solidaridad y amor se escriben día a día en las zonas rurales y más alejadas del Valle Central.

En estos casos, que son más comunes de lo que se puede imaginar, puede más el deber que el temor  y con valentía estos hombres hacen lo que sea por ayudar.

La Fuerza Pública de la zona hizo una colecta para llevarla hasta donde Jésica y su madre.

En esa zona donde la vida es humilde y hay poco acceso a servicios básicos, la solidaridad y el espíritu de servicio derriba los obstáculos del aislamiento.