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Durante las clases es común que los menores estén expuestos constantemente a los rayos ultravioleta, ya sea por sus actividades de educación física o bien cuando salen a sus recreos.

Lo que sucede es que esas horas expuestas al sol podrían generar serias consecuencias en los menores no solo en su piel sino también en sus ojos.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) actualmente existen unos 19 millones de niños que presentan algún tipo de discapacidad visual y la mayoría de estos casos provocados por el sol.

De aquí la importancia en que los menores sean chequeados por un especialista a tiempo, aun cuando no presentan ningún síntoma de afectación visual.

Es que quizás los niños tengan una vida normal y sin problemas visuales durante su vida de infantes, pero con el pasar de los años empezarán a observarse las primeras afectaciones.

La Organización Mundial de la Salud (OMS)  reporta que el 80% de la radiación que se exponen los adultos fue acumulada durante sus primeros 15 años de vida.

Así que antes de que su hijo o hija presente problemas es mejor que tenga una atención médica ocular mínimo una vez al año.

O bien puede optar porque el oftalmológo le recete unos lentes que puedan protegerlo de los rayos del sol cuando desarrolla sus actividades al aire libre.