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Tejer, ha probado ser mucho más que una actividad recreativa una terapia, pues sentir a través de las manos la suavidad y la textura de la lana es una sensación muy grata que influye directamente en la mente.

Además, aprender a tejer, ya no es una actividad muy laboriosa y complicada, gracias a los diferentes tipos de telares que existen, es una actividad sencilla que puede traer beneficios emocionales, sociales y hasta económicos.

Es un arte que se perfecciona con la práctica, pero se puede aprender a cualquier edad; hay telares especiales para principiantes.

Un telar genera tensión en los hilos, lo que facilita el proceso de tejido. Dependiendo de sus conocimientos, y del tipo de prenda que desee hacer, los diferentes tipos de telares le darán resultados muy distintos.

Tejer no es solo una actividad recreativa, puede ser una herramienta para iniciar un nuevo negocio y además puede ser utilizado como una terapia.

Si desea aprender a tejer como pasatiempo, como herramienta de trabajo o participar en grupos de tejido terapia, hay talleres especializados en diferentes lugares del país.