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Los expertos opinan que el nuevo plan de desarrollo urbano que impulsa el gobierno, tiene buenas intenciones, pero no propone ningún instrumento legal para impedir la destrucción de zonas agrícolas o de reserva.

El Gran Área Metropolitana comprende una amplia franja de tierra que cubre casi todo el Valle Intermontano Central. Se trata de 170.000 hectáreas que incluyen áreas protegidas, áreas de vocación agrícola y las principales ciudades del país.

Aquí vive la mitad de la población nacional, más de dos millones de personas, y se concentra el 80% de la actividad económica del país.

La extraña configuración del área urbana se debe a la topografía, que en realidad está compuesta por dos valles. Algunos opinen que deberían ser dos zonas diferentes, y no una sola.

El área urbana tiene un llamado anillo de contención, cuyo fin era precisamente impedir que el cemento tome por asalto las zonas agrícolas o de protección.

Pero ese anillo ha sido roto por varios portillos, incluso la construcción ilegal.

En la zona más oriental, al sur del valle del guarco, exactamente en el anillo de contención, la vista es clarísima. El cemento va invadiendo la zona verde, con casas de habitación o de recreo, pero incluso con construcciones dedicadas el turismo.

El fracasado plan POTGAM del INVU proponía crear una llamada zona de cautela, libre por completo de nuevas construcciones, que es la que sigue hacia fuera del anillo y la que se está poblando más rápidamente.

Esa misma invasión se observa en el norte de la ciudad, en Heredia y Coronado.

Uno de los portillos más graves es que de acuerdo con la ley las fincas pueden ser segregadas siempre que se encuentren frente a calle pública.

Basta entonces con que la municipalidad declare calle pública, y el permiso de construcción cae por su peso.

Hay 13 mil kilómetros de este tipo de caminos, y cada propietario tiene derecho a construcción a lo largo de ellos.

En el otro extremo, en la parte occidental, está  Turrúcares y la Garita, donde el Plan GAM prevé un amplio crecimiento en el futuro. De hecho, el único sitio con potencial de crecimiento.

En ese lugar  surgen urbanizaciones de manera desordenada y descoordinada. Es más, muchos creen que esta zona no hace falta como residencia en el futuro.

Dentro del llamado anillo de contención existen muchas zonas que pueden ser reutilizadas y modernizadas. Ellas son capaces de dar vivienda moderna y confortable a más población de la que podremos llegar a tener.

En esto todos coinciden. El Plan GAM habla de ciudades compactas, es decir, de crecer hacia dentro y hacia arriba.

El conflicto, una vez más, es que en opinión de los críticos el nuevo plan renuncia a planificar, y deja la puerta abierta a la capacidad de los que más tienen y que simplemente no quieren planes reguladores. De los 31 cantones de la región, solo siete tienen plan regulador probado.