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De acuerdo con las normas dictadas por el Instituto de Vivienda y Urbanismo (INVU), el tamaño de los edificios no puede exceder una vez y media el ancho de la calle sobre la cual se encuentra.

Un ejemplo se encuentra en Rohrmoser, donde la calle mide unos diez metros. El edificio debería medir 15 metros de altura y no más, sin embargo hay uno de 12 picos que debe de medir más de 40 metros.

¿Se violó aquí la ley? Pues en realidad no, porque lo que sucede es que las normas del INVU funcionan solo cuando no hay plan regulador. Cuando hay plan, las que mandan son las municipalidades.

Y allí está el problema. Este ejemplo encierra en pequeño toda la polémica del nuevo plan de desarrollo urbano llamado GAM-2013 que acaba de entrar en vigencia: que deja todo sin normar, según dicen sus críticos.

La historia de nuestra planificación urbana es todo un dolor de cabeza. El país venía trabajando con un plan  de 1982, de decir, de hace más de 30 años. Para renovarlo, se elaboró el llamado plan Prugan, que costó unos 18 millones de dólares y nueve años de trabajo.

Después de tanto recurso gastado, el Prugam fue desechado, y se le encomendó al INVU elaborar un nuevo plan.

El INVU elaboró el llamado Potgam, y para ello contó con 140 millones de colones y un año de trabajo. Después de ello, el nuevo plan de nuevo se desechó.

Entonces la iniciativa cruzó la calle y se puso en manos de los técnicos del  Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC), de allí salió el GAM-2013.

Pero la polémica no cesa y podría resumirse así: la ciudad no debe extenderse más, sino densificarse, crecer hacia arriba ¿pero cuánto? Los expertos recomiendan una ciudad homogénea, densa, con viviendas vertical de poca altura.

Pero el nuevo plan permite otra vía de desarrollo, la de Panamá. Esta consiste en una zona de rascacielos y el resto completamente plano.

Rosendo Pujol, es investigador del Centro de Desarrollo Urbano Sostenible de la Universidad de Costa Rica que, entre otras cosas, ha hecho planes reguladores para las municipalidades del Gran Área Metropolitana.

¿Hace falta una ciudad de grandes torres? Los expertos afirman que no.

El plan supone que en el año 2030, es decir, dentro de quince años, la población de la Gran Área Metropolitana será de 3.090.000 personas; es decir, habrá crecido en 822 mil personas.

Pero mucho opinen que ese cálculo es equivocado.

Según el Centro Centroamericano de Población, en el año 2030 el país tendrá un poco más de cinco y medio millones de habitantes, de ellos, la mitad vivirá en el GAM, esta tendrá entonces 300 mil habitantes más que ahora.

Mañana: todos queremos una ciudad más humana para el futuro. ¿Nos garantiza eso el nuevo plan?