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Este lunes Telenoticias reunió al presidente del Club Sport Cartaginés, Daniel Vargas, además del directivo, Marco Vargas, de la Liga Deportiva Alajuelense, y al viceministro de seguridad, Celso Gamboa, para debatir sobre los actos de violencia generados el domingo en el Estadio Nacional cuando Cartaginés y Alajuelense disputaban una fecha más del futbol de la Primera División. 

El viceministro de seguridad, Celso gamboa, asegura que tenían 250 personas en el área perimetral para evitar asaltos en las afueras del estadio, todo coordinado con la directiva de Cartago. Sin embargo considera que la seguridad privada no fue la mejor ya que ellos fungen como auxiliares de la Fuerza Pública, por lo que pueden actuar cuando así lo demande.

“El personal que estaba en el sitio no tuvo reacción ante aproximadamente 36 personas, que interrumpieron con violencia el juego”, dijo Gamboa. 

Para Gamboa las agresiones injustificadas y los saqueos suceden en toda parte donde llegan las barras bravas. Con lo sucedido este domingo, indica que en los eventos donde asisten no son seguros. 

Daniel Vargas, del Cartaginés, considera que el club al que representa asume la responsabilidad por los hechos ocurridos, ya que era el responsable de la organización del juego. 

“La comunicación de nuestra parte fue deficiente, deberíamos ser más previsores con el grupo de aficionados de Alajuela. Tener a la Fuerza Pública dentro del estadio tal vez nos hubiera ayudado más”, añadió Vargas. 

El presidente del Cartaginés afirma que los aficionados que irrumpen en los juegos se organizan para ingresar individualmente, y ya adentro se agrupan. 

“Los estadios son centros de deporte para compartir y salir contentos”, dijo el directivo.  

El directivo Alajuelense, Marco Vásquez, señala que a su club le ha ido bien con el desempeño de la Fuerza Pública y con la compañía privada que trabajan. A corto plazo quieren evitar que las barras entren, o que logren unirse dentro del estadio.   

Vásquez recalca que desde hace varios años la junta directiva de la Liga optó por no darles ningún tipo de apoyo económico ni logístico. Según él, cualquier grupo organizado que genere violencia debe de ser completamente excluido. 

“Los delincuentes se visten de aficionados para cometer fechorías, los verdaderos aficionados no hacen eso”, dijo el directivo Alajuelense.