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Valcke confía en la policía brasileña para contener las protestas en el Mundial

Como ocurrió en junio pasado, esos movimientos protestan por el elevado gasto público en la organización del Mundial.

Agencia EFE Hace 2/17/2014 11:39:00 AM

El secretario general de la FIFA, Jérôme Valcke, afirmó hoy que confía en que la policía brasileña podrá contener eventuales protestas durante el Mundial y aseguró que lo importante será "garantizar que la gente llegue a los estadios".

Valcke visitó este lunes el estadio Nacional de Brasilia, una de las doce sedes del Mundial que comenzará el próximo 12 de junio, y dijo que ante posibles manifestaciones, como las que hubo durante la Copa Confederaciones, la policía "tendrá que hacer su trabajo", pues "el público tiene derecho a ver los partidos".

En las últimas semanas diversos movimientos sociales se han agrupado en la plataforma "Nao vai ter Copa", que pudiera traducirse como "No habrá Mundial", y tras una jornada de protestas en enero pasado, prometen volver a salir a las calles de decenas de ciudades del país el próximo sábado.

Como ocurrió en junio pasado, esos movimientos protestan por el elevado gasto público en la organización del Mundial y reclaman más inversiones para diversos servicios públicos, como salud, educación y transporte.

Valcke declinó opinar sobre la legitimidad de esas protestas. "Lo que único que puedo decir es que tenemos certeza de que el Mundial es un gran evento en cualquier país", declaró.

Apuntó además que "es importante para cualquier país apoyar el Mundial. Y eso no es apoyo a la FIFA, sino a la competición".

El ministro de Deporte de Brasil, Aldo Rebelo, quien acompañó a Valcke durante la visita, reiteró que el Gobierno garantizará la seguridad durante el Mundial y aseguró que "las manifestaciones violentas, que amenazan vidas o patrimonios, tiene su tratamiento previsto en la ley".

Según Rebelo, "con o sin Mundial, en cualquier circunstancia, basta la aplicación de la ley" para contener a los violentos.

Así como ocurrió este domingo, cuando visitó las obras del estadio que se construye en la ciudad amazónica de Manaos, Valcke volvió a ser consultado sobre la situación de Curitiba, otra de las doce sedes y cuya arena es la más atrasada de todas.

Valcke fue consultado sobre la decisión que la FIFA se apresta a tomar sobre el estadio de Curitiba, el más atrasado de las doce que serán utilizados en el Mundial.

Valcke volvió a ser hermético y reiteró que sólo responderá mañana, cuando acaba el plazo dado por la FIFA a las autoridades de Curitiba para demostrar que las obras avanzan al ritmo adecuado, pues de otro modo la ciudad pudiera ser excluida del evento.

El secretario general de la FIFA sí comentó la situación generada en Porto Alegre por una disputa financiera entre las autoridades de esa ciudad y el club Internacional, propietario del estadio Beira Rio, que será utilizado durante el Mundial.

El problema radica en el pago de unas estructuras temporales que deberán ser instaladas para el Mundial en el Beira-Río.

El Inter sostiene que los 30 millones de reales (12,5 millones de dólares) que costarán esas estructuras deben ser cancelados por las autoridades de Porto Alegre, que a su vez alegan que una cláusula contractual establece que eso es responsabilidad del club.

En ese sentido, Valcke declaró que "un estadio no puede recibir una Copa del Mundo sin estructura de Copa del Mundo" y manifestó su esperanza en un acuerdo entre el Inter y las autoridades de Porto Alegre, ciudad que visitará hoy mismo.

Consultado sobre si la FIFA pudiera correr con esos gastos, el directivo fue tajante: "La respuesta es no".

Antes de dirigirse al estadio, Valcke conoció la Fábrica Social, un centro de capacitación para personas de bajos ingresos en el que además son confeccionados uniformes escolares, prendas deportivas y balones que se distribuyen entre la población más pobre de Brasilia.

Actualmente, y de cara al Mundial, en la Fábrica Social también se elaboran banderas de los 32 países que participarán en el torneo.

Valcke recorrió las instalaciones junto al ministro Rebelo y el gobernador de Brasilia, Agnelo Queiroz, y valoró esa iniciativa, que actualmente da empleo a unas 1.200 personas.