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El día arranca muy diferentes para un grupo de guardacostas y agentes del OIJ que son entrenados por infantes de Marina de Colombia.

Tener control de las situaciones y mantener la calma es parte de lo que recalcan los infantes de marina en nuestras autoridades.

Por ejemplo, pasan hasta 12 horas en el mar durante las noches y madrugadas tan solo con su uniforme, el cual utilizan para flotar.

Los guardacostas también deben estar preparados para enfrentarse en situaciones extremas a piratas modernos o narcotraficantes.

Ante accidentes o situaciones extremas deben saber cómo actuar y cómo calmar a las víctimas, aunque sea uno de ellos mismos.

Entre las técnicas que se perfeccionan, dado que en la actualidad cuentan con embarcaciones más rápidas, es la persecución de narcotraficantes o piratas modernos.

Parte del entrenamiento no solo está en el mar, también deben tener la rapidez y destreza para lanzarse de la lancha y llegar a tierra para realizar detenciones.

Estos casos son muy frecuentes pues los narcotraficantes cuando se ven a acorralados intentan llegar a tierra y huir entre la montaña.

Todo este entrenamiento tiene como fin principal mejorar las técnicas de combate al tráfico internacional de drogas en el Pacífico de nuestro país, que como vimos en la primera parte del reportaje sigue siendo una ruta principal para dos carteles colombianos y el cartel mexicano de Sinaloa.

De ahí que el enfrentamiento con armas de fuego es perfeccionado día a día.

La labor de los guardacostas termina siendo silenciosa y pocas veces reconocida, pero están involucrados en la mayoría de operaciones antidrogas que se desarrollan en el mar, y sus técnicas son indispensables para lograr la captura y el decomiso de cargamentos de droga provenientes de Colombia y con  dirección a México y los Estados Unidos.