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Ésta madre de familia, tuvo que enfrentar la responsabilidad económica de una familia, sola y no fue impedimento para seguir los sueños, y dar un gran paso. 

Aunque es más tica el gallo pinto, se ha abierto camino gracias a una delicia italiana,  y a su espíritu de acero.

Por muchos años ha trabajado con esmero en diferentes áreas, relacionadas con la cocina, para sacar adelante a sus dos hijos.

Con mayor razón 8 años atrás, cuando después de un divorcio, toda la carga emocional y económica quedó sobre sus hombros.

En los últimos  seis años trabajó en una gelatería, ese fue su trabajo y su escuela.

El proceso del gelato le apasionó. Con dedicación aprendió ese arte. Pero un año atrás una prima le ofreció asociarse para comenzar su propio negocio.

Comenzaron a planear todo, y mientras tanto el trabajo se duplicó, pero los sueños no se frenan por el cansancio, y paso a paso fueron avanzando y burlando obstáculos.

Después de meses de preparación había llegado el momento de renunciar al trabajo, y comenzar a nadar sola.

Tomar la decisión de dejar su trabajo, para comenzar su propio negocio, era un gran riesgo.  No obstante ella sabía que tenía en sus manos la capacidad de sacar adelante el proyecto.

Esa fe en si misma le ha permitido derribar obstáculos.

No sintió miedo de dar el siguiente paso, nunca ha sido de las personas que les tiembla el pulso para seguir los sueños.  

Montó su negocio en San Pedro,  con la convicción de respetar cada paso del proceso que aprendió de su antiguo jefe italiano.

En la casa, sus hijos también han sido un gran apoyo,  ahí no hay reclamos por la ausencia mientras trabaja.  Eso la carga de baterías para buscar día a día la excelencia en su negocio.

Cuando hay esfuerzo, y se busca la excelencia, se puede incursionar en cualquier área.

¡Si pasa por San Pedro pruebe un de estos gelatos!, usted puede obtener más información al 2253-4109.