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LIBREVILLE, 12 febrero 2014 (AFP) - La ONG Amnistía Internacional (AI) denunció, este miércoles en un comunicado, una verdadera "limpieza étnica" de civiles musulmanes en el oeste de la República Centroafricana, que las fuerzas internacionales presentes en el país "no logran impedir".

"Los soldados de la fuerza internacional para el mantenimiento de la paz no logran impedir la limpieza étnica de civiles musulmanes en el oeste de la República Centroafricana", afirma la ONG en un comunicado, llamando a la comunidad internacional a "controlar férreamente a las milicias anti-balaka y desplegar tropas suficientes en las ciudades en las cuales los musulmanes están amenazados".

La situación en el país se ha deteriorados tras el derrocamiento del presidente François Bozizé, en marzo de 2013, por Michel Djotodia y la rebelión Seleka, que habían tomado las armas hacia fines de 2012.

Después de la partida forzosa de Djotodia, en enero pasado, cuyo movimiento, integrado por una mayoría de musulmanes, ha sido acusado de haber perpetrado numerosos actos violentos contra la población cristiana, el país entró en una espiral infernal de violencia interconfesional con la aparición de los "anti-balaka", milicias campesinas de audefensa, dominadas por cristianos, decididos a vengarse de los Seleka, así como de la población musulmana en general.

El 29 de enero en Boda, en el noroeste del país, la partida de los Seleka, como consecuencia de la renuncia de su jefe, entrañó un estallido de violencia sin precedentes en el que murieron 84 personas, entre cristianos y musulmanes, según la Cruz Roja local.

Asimismo, un ataque de los anti-balaka en Bossemptelé (oeste) provocó "más de 100 víctimas entre la población musulmana" el 18 de enero, anadió AI.

Alrededor de un cuarto de de los 4,6 millones de habitantes de la República Centroafricana ha tenido que desplazarse dentro del propio país por temor a la violencia entre cristianos y musulmanes.

Además, desde diciembre de 2012 unas 246.000 personas se refugiaron en los países vecinos.

Solamente en los últimos diez días, casi 9.000 personas de diferentes nacionalidades, en su mayoría de confesión musulmana, se han refugiado en el vecino Camerún, según anunció el viernes pasado el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El 16 de enero, la ONU hizo un llamamiento para evitar un genocidio.

Para AI, "las milicias anti-balaka realizan ataques violentos cuyo fin es una limpieza étnica de musulmanes en la República Centroafricana".

La ONG critica en particular "la respuesta demasiado timorata de la comunidad internacional", señalando que "las tropas internacionales para el mantenimientos de la paz se muestran reticentes a enfrentar a las milicias anti-balaka".

Una fuerza de la Unión Africana (MISCA) de 5.400 hombres se encuentra desplegada en el país, y desde diciembre está apoyada por un contingentes de 1.600 soldados franceses.

El ministro de Defensa de Francia, Jean-Yves Le Drian, endureció el martes en Brazzaville su tono contra las milicias centroafricanas, afirmando que las fuerzas internacionales están dispuestas a poner fin a sus exacciones, y "si es necesario por medio de la fuerza".

La advertencia de Le Drian tuvo lugar después de que varios responsables militares franceses y de la MISCA hicieran declaraciones con el mismo espíritu.