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La medicina avanza a pasos agigantados. Lo que hoy es regla de oro, mañana podrá ser un "¿quién sabe?" y entre más pasa el tiempo, más nos damos cuenta de cómo hemos avanzado.

Por ejemplo, ¿Se le ocurriría a usted calmar a su bebé dándole una generosa dosis de morfina? Hoy usted podría ir a la cárcel por esto, pero durante la era victoriana, en Inglaterra, si a una familia se le acababa el "jarabe calmante de la señora Winslow." era publicitado, como un calmante para los bebés intranquilos o pasando por la dentición.

Antes de que se descubriera el uso de la penicilina, se utilizaba el arsénico y el mercurio como cura para la sífilis.

La cocaína, también disfrutó de su romance con el público general. En el siglo 19, se utilizaban gotas de esta droga, para aliviar los dolores dentales, de igual manera, una compañía belga, incluso patentó pastillas de cocaína para la garganta y las vendía como "indispensables para cantantes, maestros y oradores."

La cocaína, también era utilizada por doctores y odontólogos de la época, debido a sus propiedades analgésicas.

Una reconocida marca de aspirinas, fue la que inventó la heroína, la cual era utilizada como supresor de la tos.

Y ahora la cosa, se pone extraña. Para los problemas de desempeño masculino o impotencia, durante una época fueron populares, no una, sino varias marcas de cinturones eléctricos, directamente conectados a…sí.  Ya lo adivinaron.

¿Cuáles son los efectos de semejante tratamiento? No queremos averiguarlo.

Otro tratamiento conocido, era el de sangrar a los enfermos. Originado en la antigua Grecia y popular hasta el siglo 19, consistía en sacarle la sangre a la gente durante sus enfermedades. La supuesta lógica detrás de esto, es que el cuerpo tenía cuatro humores o substancia: sangre, flema y bilis negra o amarilla, cuando las cantidades de estas se desequilibraban, se sacaba sangre para reestablecerlas. Sobra decir, que no era muy exitoso.

¿Para el control de peso?, Se han encontrado anuncios comerciales de la década de los años 20, que básicamente, nos cuentan sobre la costumbre de ingerir pastillas con solitarias deshidratadas, con el fin de desarrollar uno de estos parásitos en el intestino y poder comer y comer sin engordar.

Y finalmente, la cura contra la histeria femenina de finales de siglo 18 e inicios del siglo 19. Para una gran cantidad de dolencias de la mujer, relacionadas con malos humores, intranquilidad y la "tendencia a buscar pelear", la cura era un masaje impartido por un doctor.

El masaje, se realizaba en las zonas íntimas hasta que la paciente alcanzaba lo que llamaron un "paroxismo histérico", una violenta explosión que tranquilizaba muchísimo a quienes recibían el tratamiento.

Al parecer, la demanda del tratamiento era considerable, lo que propició que se le diera un descanso a los buenos doctores, inventando máquinas que hicieran el masaje pélvico por ellas. Y estos aparatos son los antepasados de algunos conocidos juguetes para adultos del día de hoy.

Y esas, son algunas cosas que no duele saber sobre tratamientos médicos curiosos. Aquí en buen día.