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Si usted no fue uno, probablemente se acuerde de algún compañero de escuela al que siempre elegían de último en la mejenga del recreo.

O del compañero que se quedaba merendando sólo, porque era muy chapa para correr y brincar.

Estos casos fueron la motivación para que una pareja de emprendedores desarrollaran un sistema para que este tipo de niños superen temores, y adquieran habilidades.

Gilbert Mesén, es un terapeuta ocupacional, con más de 10 años de experiencia; Melina Solano, una periodista, que al tener su primer hijo, se apasionó con el tema de estimulación y masaje infantil, y se capacitó.

Siempre tuvieron el sueño de unir esfuerzos, trabajar juntos, hasta que encontraron la inspiración para dar un servicio diferente.

No existen niños torpes, solamente niños poco estimulados o temerosos, y contra eso se trabaja.

Para eso, Gilbert puso en práctica el programa Ninja Trainer.

No se trata de que cada niño salga convertido en un gran deportista, es un tratamiento más integral, donde se busca borrar esa etiqueta social de chapa, o miedoso, y de que ellos disfruten al máximo de su entorno. 

Lanzarse al agua con este proyecto no fue jugando. Este matrimonio sacrificó la estabilidad económica que un trabajo brinda, para seguir sus sueños, y montar su propio instituto.

Siempre con la motivación de mejorar la calidad de vida de muchos niños etiquetados por la sociedad.

El mejorar la condición y las habilidades físicas de los niños, va mucho más allá de un asunto deportivo. Es mucho más completo, interviene autoestima, seguridad, diversión.

Otro factor determinante es dejar de lado los miedos de una vez por todas, sino pueden arrastrarse hasta la etapa adulta, y afectar el desarrollo en cada etapa de la vida.

Por eso, el Ninja Trainer busca por medio del juego, superarlos.

Todo el programa y el instituto se han desarrollado gracias al trabajo y pasión de Gilbert, y Melina, quien se encarga de la estimulación temprana.

Cuando se trabaja por el corazón y por la motivación correcta, los obstáculos se brincan con fuerza.

En los meses que tienen de ofrecer el programa, han visto los beneficios en muchos niños que superan temores, y se integran al resto de los suyos.

Esas sonrisas son el combustible para trabajar día a día en su instituto, y seguir ese camino hacia los sueños.