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Casi la totalidad del maíz, la soya y la canola que se consumen en Estados Unidos provienen de plantas modificadas genéticamente, es decir, de transgénicos. ¿Se exponen a algún riesgo, incluso a un riego serio, para su salud? La experta Marta Valdez dice que no.

No parecen existir casos probados de daños en los consumidores, pero muchos afirman que estos productos podrían estar causando daños a largo plazo.

La primera gran duda es precisamente con el herbicida Round Up, que ahora se usa masivamente dado que la planta de soya transgénica es resistente a él. Para eso se hizo.

Las dudas se extienden a sus consecuencias biológicas.

Científicos europeos han hecho experimentos con algunos peces, incluido el salmón transgénico, y han comprobado sus alta infertilidad y la muerte prematura de sus alevines.

Se han hecho investigaciones con papas modificadas y su impacto en la nutrición de ratas. De nuevo, el tema de la infertilidad reaparece.

Para el representante de las productoras de transgénicos, se trata del típico miedo a lo nuevo.

El caso más sonado lo introdujo el profesor Gilles Eric Seralini de la universidad de Caen, Francia.

Seralini y un grupo de investigadores alimentaron por dos años a un conjunto de ratas con maíz transgénico. El resultado, según ellos, fueron tumores en distintas partes del cuerpo, los cuales no fueron presentados por animales de la misma especie alimentados con otros productos.

El artículo causó un gran revuelo, y luego fue retirado por la revista.

Lo difícil de este caso, y en general de los transgénicos, es que no hay investigación científica independiente, es decir, no pagadas por las grandes corporaciones, pues ella es sumamente cara.

Los nutricionistas se muestran preocupados. Ellos afirman que no hay un etiquetado eficaz y que el consumidor no puede saber si daños en su salud se debe a los transgénicos sencillamente porque no sabe que los está consumiendo.

El Gobierno afirma que un etiquetado eficaz es imposible.

En todo caso, las organizaciones que se oponen a los transgénicos recomiendan que sean los mismos consumidores los que tomen cartas en el asunto.

Es muy posible por ejemplo que la soya y la canola que se consume  en el país provengan de cultivos transgénicos.

Lo mismo ocurre con productos de maíz o con azúcar que provienen de estados unidos.

La organización Green Peace tiene en internet un sitio en español que se llama guía verde-guía roja, y que le informa de gran cantidad de productos.

Existe otra en inglés que se titula Non Gmo Shopping Guide y que también le ofrece una información muy completa sobre marcas y productos.

Infórmese usted mismo y haga su propia opinión.