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Si de algo podemos "rajar" los ticos, es de lo ingeniosos que somos. Y el caso de Jennifer Aguinaga no es la excepción.

Trabaja como diseñadora gráfica y hace unos meses emprendió junto a su novio: el negocio de una llantera.

Pero empezó a acumular llantas viejas sin saber qué hacer con ellas.

Fue así como encontró la oportunidad para crear un producto que las mascotas amarán para siempre.

Para información 6208-1180.