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Si hay una población a la que se le debe facilitar el voto, es a los a adultos mayores. Por eso este domingo,  en el hogar de ancianos Carlos María Ulloa, se habilitó una mesa, en la que 173 personas de las 205 que habitan el lugar pudieron ejercer su derecho.

Como dato curioso y bastante alentador, cuatro de estos adultos mayores tienen 100 años o más.

La mayor de este grupo, doña Soledad Sequeira de 105 años, fue una de las más animadas y la primera en votar luego de levantarse muy temprano.

Pero ella no es la única madrugadora, tanto doña Petronila de 104 años, como doña Marielos de 103, se levantaron con ánimo de votar.

Otro madrugador y centenario elector, es don Germán, el más joven de ellos.

Por ser ciudadanos tan mayores, en algunos casos, votan distinto al resto de los ciudadanos, ese es otro de los privilegios que se les brindó.

La democracia llegó hasta este hogarcito y sin importar la edad, ninguno desaprovechó, la oportunidad de votar.