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Conforme los años pasan, nuestro organismo cambia, se puede decir que se hace más lento, y eso también hace necesario intensificar la higiene en los oídos.

Aquí entra a relucir el aplicador, si ese que causa también problemas si se usa incorrectamente.

La cera del canal auditivo, la expulsa el mismo cuerpo por medio del movimiento articular, por ejemplo al hablar o al bostezar.

Adentro no tiene que meter ni aplicadores ni nada. Cuando el especialista lo indique, y si el exceso de cera perjudica la audición, se puede limpiar el canal.