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Primero fue en el Estadio Nacional el sábado, cuando en el juego Saprissa- Puntarenas la afición se metió con el portero Víctor Bolívar, a quien le gritaron todo tipo de improperios.

El partido tuvo que ser suspendido en dos ocasiones y se tuvo que llegar hasta el extremo, donde los dos capitanes enviaron un mensaje para calmar a la afición.

“Hay que darle el apoyo al perjudicado y tratar de hacer entender a la gente que este tipo de comportamiento, esto no es Fair Play y hay que eliminarlo”, mencionó el saprisista Alexander Robinson.

La gota que derramó el vaso, cayó en el “Fello” Meza cuando se disputaba el Cartaginés- Herediano. Los aficionados brumosos se metieron con Waylon Francis.

“La educación es una parte fundamental en los estadios”, mencionó el arquero Luis Torres.

Lastimosamente las imágenes de racismo y ofensas siguen sucediendo en el fútbol costarricense, y dejan de lado el espíritu competitivo del deporte.