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El tráfico de armas y de drogas son dos de los principales delitos que debe enfrentar la nueva Policía de Fronteras que entró en operación el pasado 3 de octubre.

En menos de un mes de trabajo ya se toparon con el primer campamento en donde se sospecha funcionaba una base para el trasiego de armas y donde operan con el apoyo de aeronaves.

Dos vecinos de boca de San Carlos afirman que en la zona se observa cosas muy misteriosas.

En el sector de Delta Costa Rica se vigila otra importante área de la Frontera: El río San Juan. Es una de las bases policiales más cercanas a la zona en conflicto con Nicaragua, la Isla Calero.

Desde ahí también despliegan otras acciones para cubrir cerca de 350 kilómetros en la Frontera Norte.
Situaciones como las que relatan los lugareños de la frontera Norte aumentan la tensión a la hora de hacer incursiones en montaña.

Ana Serrano tiene 29 años y es madre de dos hijos. Esta oficial oriunda de Talamanca y participa todos los días en misiones de patrullaje, tras haber aprobado el curso de vigilancia de fronteras.

Pero ante el aumento de movimiento de criminales organizados en esta zona Ana camina muy alerta con sus compañeros.

Los uniformes que portan los policías fronterizos en este momento nos son los más adecuados para avanzar ocultos por la montaña en incursiones tipo comando.

De acuerdo con el ministro Mario Zamora ese es el siguiente punto en el que están trabajando. Ya un nuevo grupo de oficiales se prepara para integrarse a la Policía de Fronteras.

Mientras tanto las autoridades corren para dotarlos de delegaciones, telecomunicaciones y nuevo armamento que venga a reemplazar el Fusil m 16.

Esos oficiales siguen tras la pista de los grupos delictivos que opera en la zona, con mejores vehículos, pero a la espera de nuevas casetas, uniformes que les permitan camuflarse y armamento moderno para resguardar la seguridad del país.