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Imágenes que forman parte de una película producida por la Metro Goldwyn Mayer en 1947 mostraban un San José limpio y sano, con sus calles tranquilas y casi vacías, y por supuesto, su ejemplar tranvía. Como en otros videos antiguos, los policías dirigiendo el tránsito.

La carreta ocupaba entonces un papel muy importante como medio de transporte y también ya en esa época se había convertido en un símbolo nacional.

Dato curioso: la película afirma que Costa Rica tenía una de las mejores redes de carreteras. ¿Qué dirían los extranjeros ahora?

En total son 42.000 kilómetros. De ellos, 34.000, el 82%, es cantonal y está bajo la atención de las municipalidades. El resto, cerca de 8.000 kilómetros, es nacional, y está bajo la responsabilidad del MOPT.

Y aquí viene la primer paradoja: las carreteras municipales están en mejor condición que las que atiende el MOPT.

Las vías nacionales en mal estado son el 18%, mientras las municipales en ese estado son solo el 13%.

Para atender al 82% de los caminos y las carreteras, las municipalidades reciben el 7,25% del impuesto de los combustibles.

Para atender el restante 18%, el MOPT recibe el 21,75% de recaudado por ese mismo impuesto.

El resultante es que el MOPT puede invertir en cada uno de sus kilómetros 10 millones 335 mil colones. Las municipalidades solo pueden invertir, por cada kilómetro, 769 mil colones.

Entonces, el problema no es solo financiero, sino también de actitud.

Pero también creció el número de kilómetros construidos. De 1998 a esta parte, las nacionales pavimentadas crecieron en un 22%; las cantonales pavimentadas, en un 67%.

El CONAVI dedica a las obras de mantenimiento unos 60.000 millones de colones por año. Esto es una décima parte de lo que se requiere para obtener unas carreteras aceptables.

Dinero falta, pero el mal no está en las cobijas. LANAMME y la Contraloría han insistido en otro punto: la efectividad del gasto.

Una muestra de esta política son los 7 kilómetros de El Coyol sobre la Bernardo Soto.

A ese trecho se destinaron 5.000 millones de colones, que estaban destinados a reparar otros 207 kilómetros de carreteras de Alajuela, Grecia, Naranjo y Valverde Vega.

Pero lo peor es que esa carretera en ese momento estaba concesionada a OAS. Y segundo, que son los 7 kilómetros más caros de CONAVI: más de 700 millones por kilómetro, cuando CONAVI dedica lo más, sumas de 10 millones por kilómetro a otras carreteras.