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La lluvia dio tregua para que la noche fuera de aquellos que por horas esperaban un concierto histórico en el país.

Con una puntualidad digna de admirar, comenzó la banda Megadeth. Sus principales temas sonaban mientas la gente aún ingresaba al Estadio Nacional -como buenos ticos, tarde-.

Aunque Megadeth no aumentó la energía de los asistentes; si dejó claro los muchos fanáticos que suman sus filas.

Emoción, energía y una entrega de muchos ticos recibió a Black Sabbath.

Ozzy hizo su mejor papel frente a los fanáticos que llenaron el Nacional, pero no lo reventaron.

"Oe, oe" parecía salir en voz de Ozzy, quien lució apareció con gran energía y buen tono en el escenario.

Los fanáticos corearon y levantaron las manos para escuchar a los grandes.

Ni se mataron murciélagos, ni se hicieron sacrificios, ni se invocó al demonio. La noche sólo ofreció un evento para los amantes del género y muchos seguidores de la legendaria banda.