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Tráfico de drogas, armas, inmigrantes y hasta animales son parte de los delitos que debe combatir la nueva Policía de Fronteras en los lugares más recónditos del país.

Con los primeros rayos de sol los oficiales de la Policía de Fronteras ya se encuentran listos para salir patrullar las áreas más agrestes y peligrosas del país.

Desde el pasado tres de octubre, un grupo de 180 hombres y mujeres se encarga de vigilar territorio tomado por grupos delictivos. Estos grupos trasiegan todo tipo de mercancías ilegales por los llamados puntos ciegos, en al menos 350 kilómetros de la frontera con Nicaragua.

En el comando Los Chiles toman algo de valor patriótico para salir a enfrentarse a los desconocidos.

Telenoticias acompañó a la Policía de Fronteras en el humedal de Medio Queso en la Zona Norte, en donde un vecino del lugar ya nos alertaba sobre los delitos que se dan en la zona.

Las jornadas de estos oficiales, que recibieron durante cuatro meses un curso especial de patrullaje fronterizo, consisten en largas caminatas en busca de traficantes de armas, drogas, inmigrantes o ganado.

En esta zona; las 40 patrullas todo terreno, con las que fueron dotados, son una herramienta indispensable para desplazarse por la abandonada trocha fronteriza.

Precisamente llegamos hasta un pueblo llamado La Trocha en el cordón fronterizo con Nicaragua.

En la delegación resguardan un lote de caballos en condiciones deplorables que fueron decomisados en una persecución a contrabandistas de ganado; los animales quedan a la orden del Servicio Nacional de Salud Animal.

Mientras tanto, cruzando la calle, 70 niños de esa alejada comunidad asisten a la escuela.

La maestrea, Gilania Varela, relata las situaciones con las que se deben enfrentar en este recóndito lugar.

Aquí las personas viven de la agricultura y muchos otros se han adueñado de terrenos del Estado. Por ejemplo, la policía ha encontrado lotes cercados que parece serán utilizados como potrero para el tráfico de ganado.

Los habitantes del lugar añoran que el gobierno retome el proyecto de la trocha, que para algunos es sinónimo de corrupción, pero para ellos significa el desarrollo de la zona.

En menos de un mes de operar, la Policía de Fronteras ha decomisado 35 armas de fuego, han rechazado a 190 inmigrantes y capturado a 20 sospechosos de diferentes delitos -incluso algunos con orden de captura-.

Además, a pocos días de su inicio de labores, dieron uno de los golpes a la delincuencia organizada y descubrieron una compleja red de tráfico de armas que operaba en Limoncito de Cutris.