Última Hora

Hace 25 años, el homicidio por encargo era algo ajeno a la cotidianidad costarricense, hoy el sicariato es prácticamente pan de cada día.

A punta de bala, jóvenes con poco estudio y desempleados están llenando las calles de sangre y plomo a cambio de unos cuantos miles de colones.

La policía detectó que algunos hasta van a otros países para capacitarse con asesinos profesionales.