Última Hora

Trece años después de fundado el Consejo Nacional de Vialidad (CONAVI), las carreteras nacionales no están mejores, sino peores. Así lo demuestran los datos emanados del mismo Ministerio de Obras Públicas y Transportes.

Según esos datos, en 1998, un año antes de la fundación de CONAVI, un 26% de nuestras carreteras estaba en buen estado. Una década después, en el 2008, el MOPT reporta que ese porcentaje ha bajado dos puntos, hasta el 24%. Los kilómetros en regular o mala calidad crecieron de 3.152 kilómetros en este año, a 3.718 en el 2008: 566 kilómetros más se habían deteriorado.

En el 2011, el MOPT reportaba que sus carreteras en buen estado alcanzaban el 40% del total. Pero ese mismo año dejó de producir estadísticas. Esta labor fue continuada por la Universidad de Costa Rica y su laboratorio nacional conocido por sus siglas de Lanamme.

Este laboratorio señala que hoy el país no cuenta ni con un kilómetro de carreteras de Índice de Regularidad Internacional (IRI) en estado de muy bueno; las buenas no llegan al tres por ciento; regulares son un tercio y el resto son deficientes o muy deficientes.

Estas dos últimas categorías, las deficientes y las muy deficientes, ocupan el 64,6% de nuestras vías, un tercio más que el 44% que se reportaban en 1998.

CONAVI inició su vida con un agresivo programa llamado "cero huecos", que logró un bacheo récord en una época en que los huecos se habían convertido en un símbolo nacional. Pero hasta allí.

Un 46,7% de nuestras vías son deslizantes o muy deslizantes y solo 35% de los asfaltos está en buen estado, o lo que es lo mismo, seis y medio de cada diez kilómetros de asfalto dejan mucho que desear.

Un estudio realizado otra vez por Lanamme, señala que los dineros destinados a rehabilitación y conservación no están surtiendo los efectos deseados.

Los expertos señalan que no existen planes de reparación, que no se siguen. Eso hace que muchas veces se repare un trecho de una carretera, pero no se renueva en su totalidad. Cuando se vuelve a ella, ya esa parte reparada se ha vuelto a dañar. Así lo ha advertido también el Colegio de Ingenieros y Arquitectos.

Los mismos dirigentes de CONAVI parecen coincidir en que por muchos años el estado no ha tenido un plan global, y las instituciones se gastan el tiempo y los recursos en apagar incendios.