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Hace 10 años, la laguna del volcán Poás tenía más de 60 metros de profundidad. Pero la constante actividad del volcán y el déficit en las lluvias del año anterior provocan que la laguna cada vez tenga menos agua.

Si esta llegara a secarse, aumentaría la lluvia ácida y podría dañar los cultivos en la zona.

Según el informe mensual de la Red Sismológica Nacional (RSN), los volcanes tuvieron mucha actividad en setiembre.

A pesar de ser un país muy pequeño, los tres volcanes activos: el Poás, el Turrialba y el Rincón de la Vieja están produciendo erupciones freáticas.

Aunque los expertos aseguran que no hay por qué alarmarse, le recomiendan a la población acostumbrarse a la actividad constante en los volcanes.

Además, le piden a los vecinos de estos gigantes no bajar la guardia.