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Carmelita se volvió a disfrazar de pesadilla. Esta vez lo sufrió Saprissa, que abandonó el Morera Soto tras perder 2-1, tras alejarse del primer lugar, tras despedirse de un invicto que arrastraba desde el Verano 2013.

La divisa verdolaga mostró poco en ofensiva, solidez en defensa y la habilidad de resolver un juego a su favor, sin mucho brillo, pero con lo suficiente para dejarse las tres unidades.

Tras 45 minutos los equipos se fueron a los camerinos. Farinha complacido con los dividendos que dejó su libreto, González buscando respuestas ante el candado verdolaga y un marcador en contra.

La inicial dejó un Saprissa volcado sobre la zaga carmela y a los locales abogados a la defensa, tanto así que tardaron 34 minutos antes de rematar sobre el marco de Donny Grant.

Mientras por parte de los morados Russell reventó la madera al 9’; sumado a los intentos de Madrigal (15´) y Guzmán (21’), los locales se encontraron con un penal al minuto 43.

Marrero la estrelló sobre la mano de Madrigal y a los once pasos llegó Solórzano, que remató al centro —alto y con fuerza— mientras Grant volaba impotente hacia uno de los postes.

La segunda parte fue un viacrucis para los de Tibás.

Al 50’ Diego Madrigal fue llamado a cobrar el segundo penal que decretaba Poveda. Su débil remate fue detenido por Ronny Fernández, el seguro meta de la oncena de la barriada.

Mientras Saprissa buscaba el empate, empujado más por el tesón que por la razón, el cronómetro seguía su inexorable descuento, acercándose al precipicio.

Al final de la caída estaba el adiós a liderato, el adiós al invicto que acompañaba a Saprissa desde la temporada anterior.

El empujón final vino nuevamente desde el manchón blanco en el área de Grant.

Los mismos actores que en el primer tiempo. Poveda señaló falta y Solórzano resolvió —esta vez alto y pegado al vertical—, con un Donny vencido.

Ni los cambios de González, ofensivos todos, sirvieron para evitar la caída, maquillada por el gol de Josué Martínez al 87'.

Carmelita, fiel estilo de su conductor, con más mesura que vértigo, se dejó los tres puntos. Invitado en casa propia, confirmado como pesadilla de los grandes.