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Tres doctoras muy especiales conformaron el grupo de voluntarios que viajaron hasta la Isla Chira.

Ellas llevan a cabo uno de los trabajos más importantes en los hospitales, curar el alma.

En el intenso calor de la isla, comenzaron tempranito a prepararse.

Eran los únicos doctores que tenían que ponerse por fuerza un uniforme, con varias capas, afuera había muchos pacientes que atender.

Hospi Sonrisas es integrada por doctores del alma, 20 voluntarios que aprendieron como hacer reír, cómo hacer olvidar por un momento los dolores del cuerpo de los pacientes del Hospital Nacional de Niños.

Son personas con otras profesiones, por ejemplo a la isla fueron la doctora amoxicilina, que en realidad es estilista, la doctor cita, que se dedica a la publicidad, y la doctora pipeta, una contadora.

Las tres se enamoraron del proyecto Hospi Sonrisas, aunque signifique sacrificar tiempo libre y ver casos desgarradores.

Cambiar ese dolor en sonrisas, es un verdadero alimento para el alma, ya sea en el hospital de niños, o ahí en la Isla Chira.

Un ejemplo más de que hay mucha gente buena, que le apasiona ayudar.