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Seguimos conociendo historias que nos encontramos en la Isla de Chira. Muchos sueñan con ser grandes doctores, y trabajar en los grandes hospitales del país. Es una profesión muy admirada.

Sin embargo, los que verdaderamente tienen la vocación de servicio, entregan alma y corazón por la gente en cualquier lugar.

Es más, en las zonas con mayor necesidad y menos condiciones, encuentran su trabajo perfecto.

Desde que era un niño cuando crecía en Coronado, soñaba con ser doctor. Aunque por motivaciones excepcionales.

No lo desvelaba un carro del año, o un elegante consultorio en una torre médica.

Lo suyo era ayudar a los demás, la carrera es cara, muy cara. Pero siempre contó con el apoyo de su padre, que hizo lo imposible porque su hijo
sacara la carrera.

Tuvo que esperar su oportunidad, hasta que en el EBAIS de Jicaral, después de varias suplencias, le dieron el trabajo fijo, le tocaba ser el único doctor de las tres islas del puerto, Caballo, Venado y Chira.

Por dos años ha trabajado sin importar las carencias, y las grandes necesidades de la población de las islas, un trabajo que todo el equipo de voluntarios de esta gira a Chira, reconoció.

Un joven que voluntariamente prefirió alejarse de comodidades, con tal de mejorar la vida de una población por muchos olvidada.