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Normalmente, los conductores que se topan con una presa tienden a viajar a una velocidad de 2 kilómetros por hora.

Esto por sencillo que parezca tiende a afectar el ambiente más de lo que usted cree. El daño que genera una presa como estas es preocupante.

Por ejemplo, mil vehículos que permanecen por una hora en una presa emiten 2.8 toneladas de contaminantes.

En ese período, los contaminantes destruyen considerablemente el dióxido de carbono.

Una posible solución para poder revertir este daño sería que entre esos mil conductores, siembre alrededor de cuatro árboles por esos 60 minutos.

El uso del autobús también podría ser parte de solución, ya que un autobús equivale a 45 vehículos y esto provoca una reducción de emisiones.

Queda claro que estás alternativa podrían ayudar a que la contaminación no crezca con el pasar de los días.

Recordemos que la factura de las presas no solo se las pasan a los conductores, sino también al que menos culpa tiene de lo que ocurre, o sea el ambiente.