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La denuncia la hace la Cámara Costarricense Automotriz. Su presidente, José Carballo asegura que están en desventaja a raíz de los controles que se le imponen.

Un vehículo traído de los Estados Unidos cuenta con un registro que da fe del historial del automotor.

Es así como se verifica el kilometraje del mismo y se sabe si fue o no declarado en pérdida total.

En ese sentido si el vehículo fue declarado en pérdida total su ingreso se bloquea al país.

Ahora bien, los importadores señalan que ese control no se le aplica a los usados que se venden en el país o que ingresan procedentes de otro mercado distinto al estadounidense.

El 75 % de los vehículos de segunda que ingresan al país para su venta son procedentes de los Estados Unidos.

Hay un 25% procedente de otros destinos cómo el coreano que carecen de los controles estadounidenses pero aun así son vendidos en el país.

Los importadores proponen que una institución como RITEVE realice ese control del kilometraje e historial del vehículo.

La oficina del consumidor del Ministerio de Economía acuerpa la posición de los importadores.

Señala que se debe tener un rastreo de la historia del vehículo para bienestar y seguridad del consumidor.