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La fobia a la matemática muchas veces se heredan, y por eso, aunque pasan los años, sigue siendo una de las materias que más dolores de cabeza le causa a estudiantes de diferentes edades.

Aprovechamos a uno de los expertos internacionales que vinieron para un simposio el mes pasado, para explicarle a usted de dónde proviene ese temor, y cómo se puede combatir.

En muchos hogares la escena se repite año a año, con cada tema específico, desde el aula, la materia no se entiende bien y el día del examen peor aún.

Los malos resultados van cultivando un temor que crece sin cesar.

Muchos profesores lo que le dicen es que la práctica hace al maestro y en parte tienen razón… pero la práctica debe ser constante, para no olvidar los temas pasados.

Cuando las notas no van bien, y se peligra con quedarse en la materia, se hace lo posible por pasar y en esa desesperación muchas veces la materia queda sin entenderse y el efecto en cadena estalla.

El repaso diario, constante, parece ser imprescindible para el éxito, y con este, eliminar el temor a la matemática.

Pero ese repaso no puede caer en lo memorístico, no sólo los números y operaciones tienen que dar, se deben entender, incluso se recomienda el uso de un diccionario de matemática.

El camino puede no parecer sencillo, máxime cuando se han arrastrado varios años con ese temor, pero hay que comenzar por cambiar la mentalidad de ese monstruo con boca de cero ojos de suma y nariz de división, y verla como una materia más que se entiende, se repasa, y se avanza.