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Según cifras oficiales la pobreza afecta a un 20% de los hogares y a un 23% de las personas.

Esas cifras provienen de los parámetros internacionales y de las estadísticas que miden la pobreza por el ingreso de las familias y las personas.

Son pobres aquellos que no pueden llenar las necesidades mínimas de alimentación, vestido, vivienda y servicios, es decir, aquellos que el año pasado obtuvieron menos de 88.294 colones por persona por mes.

Dentro de ellos, hay un grupo que ni siquiera puede adquirir la canasta básica. Ese grupo se denomina pobreza extrema.

Son 337.000 personas que recibían un promedio de 22.556 colones, más o menos la mitad de lo que costaba la canasta básica en ese momento.

Un grupo de costarricenses traspasa la línea de pobreza para arriba y para abajo y no se da cuenta.

Si una familia gana un colón más, ya no es pobre. Si otra deja de ganar un colón, ya pasa a engrosar la lista de los pobres.

Por eso es que los sociólogos hablan de una zona de vulnerabilidad: son personas que están muy cerca de la pobreza y que entran y salen con facilidad. Ellos son una cuarta parte de los costarricenses.

El porcentaje de costarricenses pobres más lo que están en situación de vulnerabilidad son, óigase bien, más de uno de cada tres.

Por eso muchos acusan al gobierno de no ayudar a los más pobres sino a los menos pobres, sacarlos de la pobreza con unos cuantos colones de ayuda y mejorar las estadísticas.

La Caja Costarricense de Seguro Social realizó hace unos años un cambio en la política de pensiones no contributivas con el fin de otorgarlas a personas que no necesariamente se encuentran en los escalones más pobres.

El favorecimiento a los menos pobres entre los pobres es evidente en otros programas de ayuda, tanto estudiantiles como alimentarias.

Marilyn Santamaría es viuda y sola y vive de una pequeña pensión de cien mil colones. Ella vela por sus dos nietas, Sharon y Raquel, de 9 y 6 años, cuyos padres se encuentran en prisión. Ellas van a tercera grado y al kínder, pero no tienen beca.

¿Cuánto más soportarán así? Nadie lo sabe, pero es casi seguro que Sharon y Raquel jamás saldrán de la pobreza, y la reproducirán una y otra vez, hasta el infinito.

Mientras tanto, el país siguió haciéndose cada vez más rico. El Producto Interno Bruto per capita, es decir, lo que los ticos producimos por persona, creció desde 6,700 dólares en el año 2000 hasta 12.100 en el año 2011, es decir, se duplicó en una década.

Pero la riqueza siguió concentrándose en un grupo pequeños de costarricenses.